Sábado, Mayo 19, 2012
   
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CON MOTIVO DE LA JORNADA DE LA VIDA CONSAGRADA

Queridas hermanas, hermanos y personas consagradas.

Reciban mi más cordial y afectuoso saludo en este día,

cuando la Iglesia Universal celebra la fiesta de la Presentación del Señor;

 

Recordando aquella bella escena que nos pinta el autor sagrado en el evangelio cuando José y María, pasados los cuarenta días después de su nacimiento, presentan a Jesús en el templo "para ofrecerlo al Señor" (Lc 2, 22)

Quiero en este día, cuando la Iglesia igualmente nos invita a celebrar la Jornada Mundial de la Vida Consagrada: primero dar gracias a Dios por el don maravilloso

que da a nuestra Iglesia en cada uno de los consagrados y luego seguir con generosidad y fidelidad los pasos de Cristo.

Nuestra diócesis de Santa Rosa de Osos en su casi centenaria historia, ha sido fecunda y variada en la presencia de la vida consagrada. Han nacido de sus
entrañas comunidades religiosas que hoy son, corona de la Iglesia Universal, como os misioneros Javerianos, las hermanas misioneras de Santa Teresita y las hermanas Hijas de nuestra Señora de las Misericordias. Y a estas se suman las diferentes comunidades que han hecho y hacen presencia en nuestra geografía diocesana; aportando todas desde su carisma y entrega gozosa. Nuestro testimonio debe ser tal, que al pasar por las diversas comunidades parroquiales se note, se recuerde y se valores inmensamente el trabajo incansable y la presencia de las
comunidades religiosas.

 

Por eso hoy es un día especial para darle gracias a Dios por este don precioso y necesario, que le concede a la Iglesia. Hoy en toda nuestra Diócesis, en cada Eucaristía se tiene la intensión especial, de darle gracias a Dios por este don; como lo dice el Papa Juan Pablo II en la exhortación Apostólica Vita Consecrata “Juntos damos gracias a Dios por las Ordenes e Institutos religiosos dedicados a la contemplación o a las obras de apostolado, por las Sociedades de vida apostólica, por los Institutos seculares y por otros grupos de consagrados, como también por todos aquellos que, en el secreto de su corazón, se entregan a Dios con una especial consagración” (VC 2)


Le damos gracias a Dios, pero también queremos en este día promover en todo el pueblo de Dios el conocimiento y la estima de la vida consagrada y luego orar por cada uno de los consagrados y consagradas presentes en nuestra Iglesia particular en gratitud por su entrega y amor a Cristo y su Iglesia.

Sin duda alguna la Iglesia tiene grandes retos en la actualidad y no es ajeno a la vida consagrada el sentirse retada y desafiada por esta sociedad que se aleja de Dios, pero que a su vez está sedienta de trascendencia y busca caminos que la conduzcan a ese Ser Superior. Por eso hermanas, debemos seguir los pasos de Cristo, “el mensajero que anuncia la paz” y no cesar en nuestro empeño de anunciar el Reino de Dios, de testimoniar a Cristo no solo con palabras sino de manera especial con nuestras obras, con nuestros gestos, con nuestra propia vida.
Como bien lo dice Vita Consecrata: “llegar a ser un signo verdadero de Cristo en el mundo. Su estilo de vida debe transparentar también el ideal que profesan, proponiéndose como signo vivo de Dios y como elocuente, aunque con frecuencia silenciosa, predicación del Evangelio”. Afortunadamente la Iglesia tiene un número
considerable de religiosas y personas consagradas, felices de ofrendarse al Señor y seguir sus pasos, tanto en la vida contemplativa como en la activa.

Quiero hacerles una invitación concreta, para seguir los pasos de Cristo y para ser fermento; vamos a acoger con el mayor de los gustos y a enmarcarlas dentro de
nuestro Plan Diocesano de Pastoral, algunas de las Indicaciones Pastorales que nos presenta la Congregación para la Doctrina de la fe, como preparación a la vivencia del año de la fe que ha proclamado el Papa Benedicto el pasado 11 de octubre:

“En preparación al Año de la fe, todos los fieles están invitados a leer y meditar la Carta apostólica Porta fidei del Santo Padre Benedicto XVI.

En este tiempo, los miembros de los Institutos de Vida Consagrada y de las Sociedades de Vida Apostólica son llamados a comprometerse en la nueva evangelización mediante el aporte de sus propios carismas, con una renovada adhesión al Señor Jesús, fieles al Santo Padre y a la sana doctrina.

Las comunidades contemplativas durante el Año de la fe dedicarán una particular atención a la oración por la renovación de la fe en el Pueblo de Dios y por unnuevo impulso en su  transmisión a las jóvenes generaciones”. (Nota con indicaciones pastorales para el año de la fe) Repito, no nos cansemos de darle gracias a Dios por este regalo tan maravilloso de a vida consagrada. Siéntanse bendecidas y llenas de gozo porque el Señor las cautivó con su mirada, y las llamó para estar cerca de Él, siéntanse gozosas por el carisma que hoy viven, por los consejos evangélicos que han asumido alegremente para sus vidas, con los que anhelan asemejarse más a Cristo y seguir sus pasos.

 

Siéntanse retadas por un mundo que necesita de anunciadores del Amor Verdadero, un mundo que nos exige ser verdaderos discípulos misioneros del Señor, pobre, casto y siempre obediente al Padre.

Las encomiendo al amor maternal de aquella que es ejemplo sublime de perfecta consagración, por su pertenencia plena y entrega total a Dios, la Santísima Virgen
María. Que ella guie sus pasos. Y en este día cuando la contemplamos con el Niño en el templo, ella igualmente nos presente ante Dios. Me encomiendo a sus
oraciones y cuenten con las mías, pero de manera especial les pido que oremos incasablemente por las vocaciones.

Con mi bendición.

+ Jorge Alberto Ossa Soto
Obispo Diocesano

 

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